Ahora las hojas empiezan a secarse, el cuello del tallo se vuelve blando y el bulbo —es decir, la cebolla— ya ha alcanzado el tamaño adecuado.
Hace ya una semana que dejé de regarlas para realizar la recolección en seco, ya que así salen más limpias de la tierra (sin barro), el cuello se cierra mejor y, al estar secas, se evita que las cebollas desarrollen hongos después de la recolección.Una vez recolectadas, se dejan al sol un par de días para que pierdan la humedad, se sequen poco a poco y así conseguir que se conserven durante más tiempo.
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