El tiempo también acompaña. Ya no hay riesgo de heladas y la tierra se mantiene por encima de los 15 °C, así que todo apunta a que van a agarrar bien y empezar a tirar con fuerza.
Este año he querido probar algo diferente y los he colocado en una jardinera elevada. La idea es dejarlos crecer hacia abajo, en forma de cascada, buscando el suelo. Creo que así estarán mejor aireados, tendrán menos problemas de e
nfermedades y, además, la recolección será mucho más cómoda. Otro punto a favor es que la zona de las raíces quedará limpia de hierbas, lo que siempre se agradece.
La jardinera está en una zona donde recibe sol durante todo el día, algo fundamental para el pepino, que es un cultivo muy agradecido al sol. Eso sí, al estar en recipiente, tocará estar más pendiente del riego para que no le falte humedad.
Ahora solo queda lo de siempre en estos casos: esperar unos días, cruzar los dedos y ver cómo responden al trasplante.
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