
En la primavera del año pasado plante 3 matas de berenjenas, durante todo el verano crecieron y dieron bastantes frutos, cuando llego el otoño siguieron floreciendo y dando berenjenas.

Lo normal es que con las primeras heladas se murieran terminando su ciclo, pero el invierno pasado fue atípico, con temperaturas suaves, tan suaves que las berenjenas aguantaron el duro invierno, sus hojas se estropearon , su aspecto parecía enfermo y muchos de sus tallos se sacaron. Pero las matas aguantaba sin secarse, entonces al ver que no se morían decidí dejarlas, nunca me había pasado, siempre al llegar el invierno las había quitado y en primavera plantaba semillas nuevas.

Cuando llego la primavera recorte aquellos tallos secos, quite parte de las hojas y realice una poda de limpieza, pronto rebrotaron y sacaron hojas de nuevo. Enseguida volvieron a sacar flores y con la entrada del verano ya es posible disfrutar de nuevas berenjenas
La diferencia con las berenjenas plantadas este año es que su tamaño es mayor y por lo tanto tienen más flores y más berenjenas listas para recoger. He conseguido recolectar berenjenas algunas semana antes de las plantadas en el mismo año.
Fue todo un acierto darles una segunda oportunidad, hace tiempo descubrí que con los pimientos esto es posible , ahora descubro que con las berenjenas también.