Cuando decidí crear un blog sobre mi huerta la idea no era enseñar nada, el propósito era aprender.
Cuando comienzas a cultivar intentas descubrir el secreto del cultivo perfecto, esperas leer o que alguien te diga los pasos a realizar para conseguir cultivar las mejores hortalizas.
Conforme van pasando los años y se van repitiendo los cultivos vas descubriendo que no es una ciencia exacta, que las mismas normas no valen en todos los sitios ,que cada maestro tiene su manera y que cada clima y lugar diferencia cultivos iguales. Algunos dirán que todo se basa en la posición lunar, otros que depende de la tierra y su manejo, otros que de la selección de las semillas, del sistema de riego, del lugar exacto donde se plante, del mimo que se les de a las plantas, de los tratamientos preventivos, de los cuidados fitosanitarios que se les aplique, incluso hay quien opina que lo mejor es no hacer nada y dejar que sigan su ciclo por si solas.
Yo herede la afición de mi padre, él me inculcó lo gratificante que resulta cultivar las propias hortalizas y lo que significa plantar un árbol que te acompañará durante años y formará parte de tu casa. El me enseñó la responsabilidad de ir creando un jardín poco a poco y la alegría que dá recoger lo que se siembra y comer del cultivo propio.
La experiencia te hace perder el miedo y disfrutar cada día
más , pero no creo que nunca se consiga dominar al 100% un cultivo. Tal vez en eso radique el secreto, cada año se convierte en un nuevo reto, los mismos cultivos, el mismo lugar y sin embargo cada año es como si fuese la primera vez.
Ya han pasado 5 años desde que comencé a escribir las actividades que realizo en mi huerta, 18 años que decidí continuar con el huerto de mi padre.
Es cierto que sé mucho más cada día , tengo que confesar que escribir lo que se hace sirve para darse cuenta de los errores y para esforzarse en ir mejorando, sin embargo sigo teniendo la sensación de saber muy poco.